Dios te llama a agradecer

Introducción                                                                                                                                                                                                     En la etapa del adolescente, por lo regular muchos llegan a un momento en el que casi todo es aburrido. Muchos padres han llevado a sus hijos adolescentes de vacaciones a algún lugar bello e interesante, sólo para descubrir que sus hijos parecen estar más interesados en cualquier otra cosa más que el lugar donde están.

El problema está en que muchas personas hoy en día están viviendo todavía en la adolescencia. No hay nada interesante en sus vidas, nada que valga la pena realmente sacrificarse por experimentar o conocer, simplemente un sinfín de aburrimientos y sinsabores.

El problema, en realidad, es que se nos ha olvidado cómo agradecer. Es simplemente reconocer y maravillarnos frente a la grandeza de Dios. Es dejarnos transportar por lo increíble que es El, abandonar nuestra fascinación con nosotros mismos y darle el valor que Él se merece.

Hoy vamos a conocer a un grupo de personas para aprender de ellos. Dicho sea de paso que estas personas eran algo inusuales; no son las personas que hubiéramos esperado encontrar agradeciendo.

Lectura: Mateo 2:1-12                                                                                                                                                                                                   2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, 2:2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.2:3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.2:4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.2:5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:2:6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;2:8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.2:9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
2:10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.2:11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Esto es lo que hicieron los sabios, o magos. Tradicionalmente los hemos llamado los tres reyes magos, pero no sabemos cuántos eran, ni nos dice el texto que eran reyes. Se ha pensado que eran tres porque le ofrecieron a Jesús tres regalos como agradecimiento, pero en realidad, no sabemos cuántos eran.

Tampoco se nos dice que eran reyes, pero sí eran magos. ¿Alguna vez te has preguntado qué hacían unos magos agradeciendo a Jesús? Sin embargo, Dios los alcanzó. Sólo podemos especular acerca de cómo lo hizo. Ellos no eran judíos, pero probablemente habían llegado a sus manos copias del Antiguo Testamento entre los muchos libros que recopilaban. Pero El los alcanzó; y ellos, con la poca luz que tenían, decidieron venir a agradecer a este rey recién nacido.

Ser agradecidos cuesta

Los magos querían ver a este rey único y especial; para hacerlo, tuvieron que hacer un largo viaje, dedicar mucho tiempo y esfuerzo al proyecto e invertir buenas sumas de dinero. Les costó mucho llegar a ese momento en el que pudieron arrodillarse frente al niño Jesús y agradecerle.

Quizás tenían familias que tuvieron que dejar atrás. Seguramente tenían proyectos que se quedaron parados durante su ausencia. De seguro tuvieron que contratar ayudantes para hacer el viaje tan largo, para su protección.

¿Valdría la pena? ¿Sólo para ver a un niño? ¿Será que en su país no había niños para mirar? Claro que valió la pena, porque éste no era cualquier niño; era el Hijo de Dios, el Rey nacido para dar su vida a fin de comprar a un pueblo especial para su propia pertenencia. Ellos quizás no entendían todo eso; pero habían llegado a entender algo, y no les dolió hacer el sacrificio.

Ser agradecidos cuesta. Cuando tú llegas a comprender lo que Jesús vale, cuando tú llegas a comprender quién es El, estás dispuesto a pagar el precio para poderle agradecer. Jesús mismo contó la historia de un hombre que encontró un tesoro escondido en un campo. Regresó corriendo a casa para vender todo lo que tenía a fin de comprar el campo y quedarse con el tesoro.

Ser gradecidos cubre. El planeó usar a los magos para encontrarlo, y de seguro no les iría bien después de ser usados para encontrar el niño. Sin embargo, sucede algo insólito después de que ellos llegan a la presencia del niño. Dios les advierte mediante sueños que no regresen a Herodes, y se van seguros a casa por otro rumbo.

No me pidas que te lo explique, porque no lo puedo hacer; sólo te puedo decir que, cuando agradecemos en verdad, somos protegidos por Dios. Dios protege a sus seguidores. Por eso, no tienes que temer que Él  te deje desprotegido.

Ven a agradecer; no importa lo que estés viviendo, no importa lo que te esté pasando, no importa lo que enfrentes – ven a agradecer, y verás que Dios te protege de formas inesperadas.

Como equipo directivo de la RAG queremos primero que nada agradecer de manera humilde al Señor por la oportunidad de trabajar para su reino en este año que está culminando, por su provisión, su fortaleza, su guía y todo lo que hizo por nosotros, al mismo tiempo agradecer a todo el campo nacional la oportunidad de servir en sus diferentes actividades. Pero también queremos desear a todo el campo nacional que la paz de Dios inunde sus hogares, sus iglesias y sus ministerios, rogando al mismo tiempo a Jesús que nace en estos días traiga felicidad, esperanza y amor a sus vidas.

En nombre de la Directiva, Empresas e Instituciones que forman parte de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México les deseamos una Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de bendiciones Amen!.